Los Naziroleros

 

Entrada número 6 para el desafío de los 30 días. No habíamos tenido acceso a internet por un espacio de 3 días gracias a que donde vivimos solemos recibir frecuentes dosis de patria. Pero esa es materia para otro blog dedicado a cosas más mundanas.

El desafío correspondiente a esta entrada consiste en decir algo que no nos guste de los juegos de rol. Ésta es otra de esas cuestiones que resultan difíciles de plantear, pero que trataremos de hacer de manera clara y concisa.

Podría decirse que hay algo que no nos gusta de los JDR pero que tiene más que ver con nazi cat 2ciertas actitudes que toma la gente hacia sus actividades favoritas que con la actividad en sí. Si alguien le ha prestado atención a nuestros posts, se ha podido dar cuenta de que nuestra postura es bastante concreta al hablar sobre los juegos de rol. La razón es que vemos que hay gente que tiende a sectarizar los juegos de rol, tratando de excluir a otras personas basándose en criterios ambiguos o acomodaticios que les permiten, según ellos, colocarse por encima de otros. A veces, aquellos que se acercan con curiosidad a esta actividad lúdica que ya de por sí requiere bastante más esfuerzo que muchas otras, tienen además que pasar por encima de esta muralla adicional. Para nosotros, estas posturas vienen dadas por malas definiciones, malas interpretaciones o, a veces, mero chauvinismo. Por ello nos gusta tanto exponer las cosas de manera objetiva, aunque a veces podamos resultar un poco pesados.

Nazirolerismo y sus ejemplos

Hace rato venimos discutiendo acerca de una postura que está últimamente muy de moda que es la de decir que D&D no es un juego de rol porque “se puede jugar sin rolear”. EstoHitler Rol le ha dado cuerda a todos aquellos que se consideran puristas del rol y que tienen como ideal que todos los juegos eliminen los dados y parezcan una obra de teatro improvisada sin audiencia. Amigos, una cosa es que nos gusten esas sesiones y las disfrutemos por lo que son, y otra es que alguien quiera imponer su superioridad moral al decirnos lo que todos deberíamos jugar o lo que las editoriales y diseñadores deberían publicar. Los mencionados puristas lo convierten todo en una glorificación de los juegos “indie” y una cruzada contra los juegos que las mayorías (ignorantes o superficiales) disfrutamos.

Otro ejemplo sería el de aquellos que se horrorizan cuando se publica una traducción de un juego de rol. Hemos sido parte de discusiones donde a partir de un elogio a lo que está haciendo Devir o lo que hacía Edge Entertainment con Cthulhu, alguien se mostraba ofendido por una supuesta falta de respeto al idioma original. La discusión se iba entonces a si las obras de Shakespeare o de Tolkien se disfrutan mejor en el idioma original o no. Lamentablemente, estos hispanos bilingües y elitistas no quieren que haya diferencias entre lo que a ellos les gusta y lo que el mundo ofrece. Sus batallas se centran en hacer ver cómo el mundo sería mejor si todos fueran, jugaran o leyeran como ellos. Llegan incluso a decir que si se quiere jugar rol en español, la gente se debería quedar jugando Aquelarre o La Puerta de Ishar.

Wonkarol

Como te miran cuando tienes en tu mano un Sendero de Aventuras

Un tipo adicional de nazirolerismo es el de algunos veteranos (y a veces ni tan veteranos) del rol que andan siempre vituperando en contra de las reglas de los sistemas que “no los dejan rolear”. A veces es porque el manual no les coloca cada dos párrafos un par de líneas diciendo que tienen el permiso de los autores de cambiar o ignorar ciertas reglas si así lo quieren. Otras veces es porque no han encontrado maneras de usar ciertas reglas de maneras interesantes y entonces dicen que es el sistema el que falla. Todo esto lo hacen con la intención de predicar aquello de ser “master pasota” porque ellos lo son, y desdeñar aquello de ser “master legal” porque ya no les gusta. Muchos de estos veteranos son excelentes narradores, pero hay que reconsiderar lo que queremos comunicar a los potenciales aficionados.

A todos estos se les conoce en nuestra mesa como Naziroleros. No es porque estén equivocados sobre lo que les gusta o disfrutan. Sino por cómo tratan de imponer sus gustos o de hacerlos ver como moralmente superiores a los de los demás.

De cualquier forma, estas actitudes parecen ser minoritarias. Hemos descubierto a través de este blog y nuestros nuevos amigos que los naziroleros son apenas una fracción ruidosa en internet. La verdadera masa de roleros hace lo que todos deberíamos hacer: Disfrutar del juego y de la increíble diversidad que esta actividad permite. Por eso es casi imposible odiar a los JDR.

¡Cuéntennos sus experiencias con los naziroleros!

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