¿A qué jugamos?

Continuando con la temática de la entrada anterior, parece existir un consenso entre narradores, o al menos los más vocales en internet, para impulsar la idea de que para jugar bien al rol hay que olvidarse de las reglas, o de gran parte de ellas.

Esto parece provenir de una confusión al definir a los juegos de rol de maneras incorrectas. Un juego de rol es un juego (con todo lo que ello implica) en el cual parte importante de su mecánica consiste en actuar de la manera que el juego imponga (tal y como el baseball impone la manera de usar una pelota y nuestra posible posición en el campo). Es importante tener claro que el tipo de rol que uno pueda representar está impuesto por el juego.

Hay juegos que le imponen al jugador un papel fijo, como Zelda, o juegos que le permiten crear su propio personaje como Baldur´s Gate. Los juegos de rol más abiertos tratan más bien de imponer moldes, arquetipos, razas, clases, tipos o maneras de representar habilidades, así como ambientaciones y contextos para hacer que los jugadores se sientan impulsados a asumir un rol apropiado al crear sus personajes. Por ello tiene muy poco sentido jugar El Señor de los Anillos interpretando a un piloto Mech (Aunque no hay regla que nos prohíba hacer que la Tierra Media sea escenario de batallas ultra mecanizadas, en muchos casos es preferible comprarse un set de Warhammer 40k).

Un juego como Pathfinder o DND son juegos de rol porque requieren que el jugador interprete el papel de un héroe, de la misma forma que lo es Vampiro: La Mascarada al requerir que los jugadores interpreten a un ser de la noche con impulsos, fortalezas y debilidades bastante detallados en el sistema. El director requiere a cada paso preguntarle al jugador qué haría si estuviese en el lugar de su personaje, y él debe tomar en cuenta las limitaciones impuestas por las reglas para tomar decisiones. Cada sistema impone limitaciones o enfoques diferentes para interpretar el rol y resolver las acciones, y es eso lo que le agrega elementos estratégicos al juego. Si el jugador no está dispuesto a jugar su papel, es probable que sea culpa del narrador al no saber cómo incluir el rol como mecánica de juego, o que los jugadores se resistan a usar el rol por no sentirse cómodos con ello. Para este problema hay muchos consejos en cientos de publicaciones que ayudarán a los narradores y jugadores a mejorar su manera de jugar. Pero decir que el sistema tiene fallas por limitar a los jugadores o al narrador con toneladas de reglas que reducen la diversión no tiene sentido. No son las reglas las que reducen el elemento del rol en un juego.

Las partidas podrían perder el elemento de rol cuando los jugadores no hacen lo que su personaje haría sino lo que ellos mismos harían (a menos que ese sea el concepto del juego). En otros casos, la partida podría sólo concentrarse en la parte técnica o táctica del sistema, haciendo que el juego deje de ser un juego de rol y sea simplemente un sistema de cálculo de variables bastante complejo. En ambos casos es el narrador de nuevo el responsable de que este tipo de cosas sucedan. Quien dirija el juego debe trabajar entonces en crear una sensación de inmersión convincente o presentar las situaciones de manera que estimulen a los jugadores a usar el rol como mecánica de juego. Lo más difícil de todo es que debe hacerlo de manera emocionante y que parezca natural, por ello se dice que estos juegos requieren un poco de arte también. Ser narrador es una labor que requiere muchísimas habilidades diferentes y toma mucha práctica llegar a ser tan buenos que logren aplicar las reglas de manera sencilla y que no interfiera con la diversión del juego. En pocas palabras, si el narrador hace que las reglas suenen aburridas y las aplica de manera que entorpezca el ritmo del juego, es su culpa y no del sistema.

¡Momento! ¿A qué estamos jugando aquí?

Si un narrador logra hacer partidas emocionantes sin aplicar ninguna o muy pocas reglas del juego que supuestamente está narrando, es totalmente válido, pero no está jugando lo que dice que está jugando. En ese caso, el director se ha convertido en diseñador de juegos improvisado. Esto está muy bien y algunos agradecemos que haya gente creativa que le dé toques interesantes a nuestras experiencias. Pero de ahí a convertir eso en una quasireligión que exhorta a abandonar las reglas, formular sistemas de juego “eclécticos” o “libres”, y adoptar el anarquismo como “regla” es algo pernicioso.

Sin las limitaciones de los sistemas, el juego de rol deja de ser juego. Sin sentir que hay límites y maneras de superarlos, los jugadores no tienen necesidad de generar estrategias. Sin necesidad de estrategias, no hay retos, no hay emoción ni incentivos para jugar, mucho menos satisfacciones o las razones que millones de jugadores buscan para presumir ante otros acerca de sus logros. Es decir, sin estas características la actividad deja de ser un juego de rol y se convierte en otra cosa totalmente distinta que, a pesar de ser bueno y divertido, pierde el sentido lúdico y deja de ser interesante para mucha gente.

PONERLA

Mecánica de Juego

En la próxima entrega hablaremos del compromiso en los juegos y su importancia para los juegos de rol.

 

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4 pensamientos en “¿A qué jugamos?

  1. Dices que “Si un narrador logra hacer partidas emocionantes sin aplicar ninguna o muy pocas reglas del juego que supuestamente está narrando, es totalmente válido, pero no está jugando lo que dice que está jugando. En ese caso, el director se ha convertido en diseñador de juegos improvisado. ”
    No estoy de acuerdo, por que lo primero que te dicen en todos los juegos de rol, es que uses lo que creas conveniente del sistema, por lo que si juega a lo que dice que esta jugando, pero a su medida.

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    • Gracias por tu comentario.
      Primero, agradeceremos tu valioso aporte y señalaremos los puntos de encuentro que tenemos con tu comentario. En segundo lugar, y de último, haremos una advertencia que repetiremos al final: esto no es un manual de cómo “jugar correctamente” ni sirve de mucho para “agregar diversión” a un RPG. Esto sólo sirve para crear distinciones y saber de qué se habla cuando se menciona la palabra “juego” y las implicaciones que tienen las reglas en los sistemas.

      Como señalas, cada quien juega cada sistema a su medida y es una de las ventajas de los juegos de rol. Puedes no jugarlos estrictamente y ello también es parte a veces del diseño según Richard Rouse III. Esto lo que demuestra es que, a pesar de lo estricto que tratamos de ser con las definiciones de juegos, hay aun áreas grises que no permiten saber en qué punto no se está jugando lo que se dice que se está jugando, sobre todo en los RPG.

      Uno de los puntos principales del artículo es dar asideros lógicos a los jugadores y narradores a la hora de realizar sus sesiones. Hay narradores a los cuales estas nimiedades no les preocupan mientras se estén divirtiendo, pero hay otros que quisieran saber en qué grado están jugando lo que dicen que están jugando. Si las reglas cambian de manera que las mecánicas de un juego quedan alteradas, pues no estás jugando el mismo juego (no quiere decir que no estés jugando). Si sólo utilizas la ambientación de un juego para narrar una historia de manera cooperativa, no estás jugando (en sentido estricto) aunque esa actividad pueda ser muy divertida, gratificante y hasta más edificante que un juego.

      Por otro lado. Lo que diga un manual acerca de la libertad que se tenga para usar lo que se crea conveniente de un sistema es probable que sea un truco para acallar a aquellos con mentalidad demasiado literal como para acusar a un juego de ser demasiado “rígido” si no contiene un par de párrafos que les proporcionen esa libertad. De no contener esa especificación ¿podríamos creer que la gente dejaría repentinamente de modificar las reglas a gusto? Podríamos casi con seguridad decir que es imposible.

      El ajedrez nunca ha contenido un manual que me indique cómo puedo usar las piezas como dardos. Eso nunca me impidió hacerlo de pequeño. Jugaba a acertar un blanco (un juego en toda regla). Jugaba con las piezas y el tablero ¿pero jugaba al ajedrez?
      Un caso menos extremo. Un amigo y yo decidimos jugar al ajedrez pero los peones también podrían retroceder espacios y el rey se movería como la reina ¿seguimos jugando al ajedrez? Supongamos que adicionalmente inventamos una pieza llamada el Cabalfil y que además agrandamos el tablero ¿en qué punto dejamos de jugar ajedrez y comenzamos a jugar otra cosa?

      Con los juegos de rol es más difícil saber cuándo se ha modificado un juego de tal manera que ya no se esté jugando el mismo juego. El aporte del artículo en este respecto es especificar qué elementos del juego se deben conservar para ser considerado “juego” (aun cambiando las reglas, y aun dejando de jugar estrictamente a algún sistema).

      Como decíamos al principio. Esto es sólo una guía para establecer distinciones para aquellos que estén interesados en hacerlas. Tal vez sirva para diseñar partidas, para tener ideas sobre qué reglas modificar de los sistemas, o para diseñar sistemas de juego nuevos. No podríamos dar consejos sobre cómo hacer ninguna de las tres cosas porque sería demasiado pretencioso de nuestra parte. Sólo esperamos dar algunas herramientas adicionales a algún lector o diseñador hispano que le ayuden a crear algo original en español.

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  2. Por supuesto, cada uno tiene su opinión, y debe respetarse. Pese a todo lo que expones, no estoy de acuerdo. Los ejemplos que pones, están cogidos con pinzas, lo primero por que el ajedrez es un juego estricto, que no permite variabilidad en las reglas, pero aceptando que las hubiera, si, seria ajedrez, si se modifican algunas de sus reglas, igual que en Big bang juegan a ajedrez en 3D.
    Arrojar algo, por arrojar si que no es ajedrez, por que estas usando sus elementos, no variando las reglas.
    Lo de los grados de juego, no le encuentro lógica, pero tampoco se la encuentro a tantas otras…
    Un saludo

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    • Hahahaha. Ciertamente muchas cosas en este mundo son ilógicas!

      Pero veamos. No contrariaré tu opinión, que es muy válida, pero trataré de hacer mi punto más claro. Tus respuestas dan precisamente en los puntos álgidos del argumento.
      Lo del ajedrez, a pesar de ser ejemplos extremos, sirve meramente como punto ilustrativo.
      ¿Es el ajedrez un juego estricto? ¿Qué es lo que le da esa inflexibilidad? ¿Es que si yo juego al ajedrez con mi hermano haciendo pasar a los peones por damas, llegará un policía del ajedrez y me arrestará?
      Ciertamente no. Entonces… ¿Por qué el ajedrez es más estricto que los juegos de rol?
      Por lo general es porque todos tenemos una idea de cómo se juega y hay campeonatos y escuelas de este juego/deporte. Pero nada evita que alguien le cambie las reglas.

      Entonces… ¿hasta dónde se pueden cambiar las reglas de un juego sin que deje de ser el mismo juego? Recuerdo que en algunas modalidades de ajedrez podías mover los dos peones de las torres al mismo tiempo como movimiento de salida. En otras recuerdo que podías sacar a ambos caballos al mismo tiempo en la primera jugada ¡Y seguía siendo ajedrez!

      Pero si agregas el cabalfil y dos recuadros más al tablero, o le das los movimientos de la dama al rey, ya no estás jugando ajedrez… ¿o sí? Bueno. Ciertamente no lo estarás si comienzas a usar las piezas como dardos ¿Pero cómo lo sabemos? ¿Cómo se nos hace tan fácil decir que unas piezas volando no son ajedrez, pero comenzamos a dudar con el 3d chess?
      Por cierto, el 3d Chess no es ajedrez, es 3d Chess. Es otro juego totalmente distinto. Que el nombre no nos engañe. No sería válido vencer a Kasparov en una partida de 3d Chess y declararte Chess Grand Master ¿Vale?

      En eso consiste lo de los grados. Un ligero cambio por aquí o por allá te permite estar seguro de que aún juegas el mismo juego, pero ciertos cambios ya modifican el juego de tal manera que ya pareces estar jugando otra cosa. Todo muy bonito… pero… ¿cuál es la línea que separa el cambio insignificante del cambio total?

      Ahora, eso es lo que resulta de meditar acerca de un juego “estricto” y archiestablecido como el ajedrez. Pero, si se trata de juegos de rol… pfffffff podríamos estar años.

      A eso me refería con lo de los “grados”. Es lo que hace que haya tanto problema con definir un juego de rol. Lo bueno es que vemos que hay gente seria echando cabeza a este asunto.
      Un saludo y gracias por tus comentarios. Cada uno enriquece este blog.

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