Intriga en Nebalich (Parte 3)

Ser teletransmitido no es una sensación fácil de explicar. Algunos dicen sentir como si se estuvieran siendo vaciados desde dentro, pero al siguente instante no perciben sensación alguna y se encuentran parados al otro extremo del transmisor. Hay discusiones filosóficas entre los más destacados nanos de la academia acerca de estos viajes, y dos corrientes principales de pensamiento. Una dice que esta sensación de vacío es lo que se siente al ser transformado en ondas y pulsos eléctricos que viajan a velocidades superiores a la de la luz de un portal a otro. Otros dicen que lo que uno siente es la muerte al ser desintegrado totalmente. Los últimos aseguran que la persona que llega al otro extremo no es la misma que la persona que entra por el portal. Es una mera copia.

Las partículas recompuestas de los aventureros, o sus recién creadas copias, aterrizaron en un extremo de una sala casi tan grande como un estadio. Las paredes de este salón se encontraban adornadas con hileras interminables de portales idénticos al que acababan de atravesar. Esta gran estructura de varios niveles de altura, no tenía ventanas o comunicación alguna con el exterior, así que no podían saber si estaban bajo el suelo, bajo el mar, o siquiera sobre el mismo planeta. El desgaste del piso indicaba que la sala ha visto épocas ajetreadas, y el color claro de las paredes sugiere que el lugar fue concebido para mantener una brillante iluminación. De cualquier forma, la gran sala pertencía a otro tiempo mucho más antiguo del que alguien tuviese memoria. Los portales, ahora casi todos inservibles, son imposibles de reparar con los primitivos conocimientos de la gente del Noveno Mundo, y sus destinos quedaron vedados para siempre a la humanidad. Presentemente, el lugar es sólo una espectacular y oscura tumba olvidada.

Varios individuos, vestidos de manera similar a los bandidos de las alcantarillas, los recibieron diligentemente y atendieron de inmediato a Everah quien seguía sangrando por la nariz. La gran recámara pasó recientemente a ser una base de operaciones clandestina, comandada por Everah y operada por sus hombres. No había mucho qué ver aquí en realidad. Algunas mesas con aparatos extraños, sillas y catres para descansar, y una especie de celda sin contenido, todo estaba en una esquina de la inmensa y vacía sala. A este grupo criminal parecía no estar yéndole muy bien.

¡Perdimos Ibner! -gruñó Everah informando a sus compañeros- La guardia real halló nuestra guarida. Pero ellos -señalando a los tres aventureros- me ayudaron a reactivar el portal y llegar aquí a salvo.

El más alto del grupo, un hombre de mediana edad llamado Grevan, se dirigió a Chica Aguada diciendo- ¡Gracias por traernos a Everah a salvo!

Grevan se volvió hacia Everah, y conn un aire grave le dije- Tu noticia no es la única mala que recibimos hoy -hizo una pausa. Visiblemente lamentaba lo que diría a continuación- Faulas ha sido capturada.

Los aventureros pudieron notar que quien sea que fuese Faulas, era visiblemente más importante para Everah que la pequeña guarida en Ibner. Manos de Fuego y Aguada escuchaban atentos, pero nada tenía sentido para ellos. Hace apenas unas horas habían estado tratando de encontrar ayuda para salir a cazar tesoros, y ahora parecían estar inmersos en una lucha entre poderes en una ciudad que apenas conocían.

Faulas reportó haber obtenido información acerca de las Serpientes Amarillas, y se dirigía hacia aquí con un valioso informante cuando fue interceptada por la Guardia Real -dijo Grevans -De seguro la llevaron al Foso Transdimensional.

Una voz interrumpió la conversación- ¡Esperen! -era la voz de Chica Aguada -Necesitamos saber qué está pasando. Nosotros cumplimos con nuestra parte del trato, y ahora somos fugitivos de la ley y queremos saber si valió la pena.

Everah se incorporó y con un aire grave contó su historia a Aguada y Phoenix, quienes escuchaban atentas.

Yo fui parte de un gran grupo de piratas que azotaban los mares de Sere y Navae. Una gran operación naval comandada por las autoridades de los reinos circundantes logró capturar a decenas de embarcaciones, incluyendo la mía. Yo logré escapar y escabullirme en un barco hacia Nebalich hace 2 años, y nunca más supe de mis compañeros ni he vuelto a subirme a un barco.

Una vez aquí, decidí empezar de cero. Presté mis servicios para varias personalidades que requerían de protección, y serví de escolta a grupos de exploradores de ruinas antiguas. Uno de esos grupos obtuvo ayuda de Dracogen, el mecenas.

Dracogen es muy conocido por todos en Nebalich. Es adinerado, influyente y muy generoso. Aporta dinero a todas las obras benéficas de la ciudad y a los museos. También le gusta organizar fiestas y eventos deportivos como el Festival Gladio, que dará en pocos días. Me pareció una buena idea trabajar con él. Era hora de relacionarme con gente honesta.

Al regresar de varias misiones, Dracogen comenzó a asignarnos otro tipo de “trabajos”. Todos consistían en amenazar a algún comerciante que no quería “cumplir sus obligaciones como ciudadano”, o extraer objetos de valor de algún coleccionista que se negaba a vender sus artefactos a Dracogen. Al darme cuenta que me estaba convirtiendo de nuevo en una vulgar ladrona, decidí no aceptar más trabajos. Pero Dracogen insistió y amenazó con delatarme. Me refugié en Ibner, donde conocí a muchos otros que habían trabajado para Dracogen alguna vez y ahora debían vivir ocultos y temerosos por sus vidas. Al oír sus historias me di cuenta que el mecenas es una persona muy peligrosa y que tiene muchos contactos en el gobierno, incluyendo al Prego Valens Pietro.

Muchos queríamos librarnos de la influencia de Dracogen y comenzamos a proteger a toda Ibner primero bajo el nombre de Deverans. La idea era eliminar los contactos de Dracogen y disminuir su influencia, para luego ir cobrando fuerzas en los otros distritos. Al principio resultó. El grupo se volvió popular al no permitir que Dracogen extorsionara a los mercaderes o mandara a sus secuaces a aterrorizar a la comunidad.

Everah tomó una pausa. Miró a sus hombres con tristeza y continuó- Pero Valens le dio un mal nombre a los Deverans, acusándonos de ladrones y asesinos -y luego suspiró- Ahora somos buscados por la ley y no quedan ya muchos de nosotros.

Las aventureras recordaron su visita a la mansión de Dracogen, y la promesa que éste les hizo de ayudarles a encontrar el tesoro que ellos buscaban. En aquél momento el mecenas había sido una persona muy cordial, y la idea de prestarles ayuda para su expedición era realmente atractiva, considerando que no conocían a nadie que tuviese los medios y el interés de darles una mano con ese asunto. Decidieron no mencionar su encuentro con Dracogen por los momentos.

¿Quién es esa tal Faulas? -preguntó ansiosa Chica Aguada -Parece ser de importancia para ustedes.

En efecto- dijo Everah recobrando su habitual dureza -Faulas-Xi es nuestra mejor espía e investigaba los contactos que tiene Dracogen dentro de la Guardia Real, los políticos de la ciudad y el Palacio.

¿Es ella la hija del Prego Real? -Preguntó repentinamente Phoenix quien había permanecido en total silencio junto a Manos de Fuego.

Phoenix recordó de inmediato al nombre de la espía. En algún momento había oído hablar de la desaparición de la hija del Prego Real, jefe de los Pregos de los cuatro distritos, Nohlen-Xi. Se rumoreaba que era una niña rebelde con malas compañías, a quien gustaba ayudar a la gente. El padre se avergonzaba de su comportamiento debido a su posición y prestigio. Tenía una imagen qué mantener.

Sí – contestó Everah -se ve que sabes buscar información en la ciudad.

Supe que ella se metió en problemas y su padre la amenazó con encerrarla- continuó Phoenix -Lo último que oí fue que desapareció hace unos meses.

Así es -asintió Everah -Ella estaba ayudando a unos amigos a levantar un taller para reparar dispositivos numenera, cuando la gente de Dracogen los amenazaron de incendiar el lugar si no “contribuían” con su protección. Ella los enfrentó y luego fue con su padre quien la llevó al cuartel de Sincros donde estaba Valens. Ella reconoció a varios de los hombres que la habían atacado pero ahora vestían uniformes de Guardia Real. Al insinuarle a su padre que el Prego podría ser corrupto, éste no le creyó y la encerró en su habitación. Pero Faulas es demasiado habilidosa. Escapó hace unos meses y desde entonces ha ayudado a los Deverans, tratando de desenmascarar al Valens y Dracogen.

Everah caminó hacia sus compañeros diciendo- ¡Ahora hay que rescatarla! -Tomó aire y dijo- No tardarán en extraerle información acerca de los Deverans y liquidarnos a todos -Recogiendo sus armas agregó- Hay que tomar por asalto el Foso Transdimensional y sacarla a ella y a su informante de allí.

¡Everah! -gritó Grevans visiblemente agitado- ¿Te has vuelto loca? ¡Nadie ha podido penetrar esa base, y un ataque frontal sería un suicidio!

¿Y qué sugieres? -cuestionó Everah con un tono desesperado- ¿Me estás diciendo que la dejemos morir y que nos sentemos a esperar a que vengan por nosotros?

¡No! -dijo Grevans. Y luego añadió haciendo una seña hacia los aventureros- Pero podríamos pedir algo de ayuda.

Everah miró a los tres desaliñados aventureros, como si estuviese ponderando muchas cosas en su cabeza, y finalmente preguntó- ¿Podrían ayudarnos a rescatar a Faulas?

Aguada no sabía qué era la Fosa Transdimensional. Aunque tenía un buen nombre como para una excelente atracción en una feria, el tono de los bandidos sugería que se trataba de algo más peligroso.

¿Qué pasaría si nos negamos a ayudarles? -tanteó Aguada.

Tendrían que quedarse aquí en este lugar hasta que todo se resuelva. No podríamos arriesgarnos a que los capturen también y delaten nuestra posición. Por otro lado- Agregó con cierta ironía en la voz- ¿Quién sabe si podremos volver por ustedes? Por lo que sabemos, esta es una misión suicida.

Phoenix dio a Aguada una mirada apremiante. Luego buscaron con la mirada a Manos de Fuego, quien no había pronunciado una sola palabra desde que llegó. Repentinamente hubo un estruendo proveniente de la profunda oscuridad de la habitación. Como si alguna estructura hubiese colapsado violentamente. Phoenix apuntó su lumisfera en la dirección del ruido. Detrás de una nube de polvo y grandes piezas deformes de metal, salía Manos de Fuego tosiendo. Se había aburrido de la conversación y todo este tiempo había estado hurgando entre piezas inservibles de antiguas máquinas, buscando algo de utilidad.

Aguada torció los ojos en un gesto de impaciencia, y luego se volvió hacia Everah diciendo- ¡Está bien! Los ayudaremos a infiltrarse -pero algo le decía que esa no sería la última vez que se vería envuelta en las intrigas de esta ciudad.

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