Intriga en Nebalich (Parte 1)

El nano Niño Manos de Fuego, la iso Chica Aguada y la gladio Phoenix se encontraban en medio de una confrontación entre poderes de una ciudad portuaria llamada Nebalich, en la región de Seshar.

El nano y la iso habían llegado siguiendo la pista de un mapa del tesoro, cuando fueron abordados por Phoenix, una gladio cazadora, quien les dijo que debían reportarse en la oficina del Prego de Sincros. Al llegar a las oficinas del gobierno de Nebalich en Sincros, el área más rica de toda la ciudad, el Prego les impuso una tarea bajo amenaza de revelar ante todos un crimen que los aventureros cometieron en el pueblo de Peña Roja, sin importar el hecho de que ellos fueron quienes salvaron a los aldeanos de una extraña enfermedad que los aquejaba. Debían ir a Ibner, un sector peligroso y de mala reputación, y averiguar quién era el líder de una banda criminal que azotaba la ciudad llamada Deverans. Los aventureros no tenían opción y decidieron limpiar su reputación aceptando la tarea.

Antes de ir a Ibner, decidieron seguir una recomendación que les habían dado antes de llegar a la ciudad. Debían contactar a un hombre llamado Dracogen, quien les proporcionaría financiamiento y el equipo necesario para seguir la pista del tesoro. Phoenix, quien conocía la ciudad, se ofreció a ayudarles a buscar al mecenas usando sus contactos.

Dracogen, un acaudalado ciudadano, vive en una mansión de aspecto peculiar en una buena zona de Sincros. Los recibió de manera muy cordial, y al oír la historia del mapa, decidió ayudar a los aventureros a cambio de que le permitiesen analizar cualquier artefacto que encontraran. Sin embargo, debían esperar al menos un día para que él pudiese conseguirles todo lo necesario para el viaje. Los aventureros decidieron cumplir entonces con la tarea impuesta por el Prego de Sincros y la guardia real, e ir a Ibner en busca de los Deverans.

Al llegar a Ibner, la zona más humilde de Nebalich, los aventureros fueron testigos de un enfrentamiento en plena calle, en el cual un grupo de bandidos aniquiló sin piedad a un contingente de la guardia real. Al ver que los bandidos escapaban, los tres aventureros los siguieron por las calles donde los vieron ingresar en el alcantarillado. Decidieron seguirlos sin saber de los peligros que habían debajo de la ciudad.

En el camino por el oscuro laberinto del alcantarillado, y tras cierto tiempo de camino entre los desechos de la ciudad, los aventureros llegaron a una encrucijada. Se detuvieron un momento a decidir el camino a seguir cuando escucharon murmullos que provenían de uno de los largos y oscuros pasillos. Phoenix avanzó lentamente con su arco tensado, pero no podía ver nada a pesar de llevar consigo una lumisfera. De repente, algo se aferró a la pierna de Phoenix y la arrastró violentamente hacia la oscuridad. No se escuchó nada más. Manos de Fuego y Chica Aguada corrieron tras su nueva compañera y lo que encontraron fue espantoso. Ahora estaban en una galería anegada por las aguas negras. Sobre la superficie del agua, habían varias cabezas que sobresalían. Algunas eran humanas, otras de perros o seskiis. Todas estaban balbuceando algo ininteligible. Repentinamente una tenaza atacó a Chica Aguada golpeándola contra la pared. Manos de Fuego activó su halo llameante y toda la galería se iluminó, dejando ver que bajo el agua había una criatura parecida a un crustáceo gigante. Sobre su lomo crecían unos filamentos flexibles que al final tenían clavadas varias cabezas que parecían estar vivas. Hubo una agitación  y Phoenix salió jadeando del fondo del agua. Había podido librarse del agarre de una de las tenazas de la criatura, y ahora se levantaba y corría a cubrirse tras el fuego protector de su compañero. La criatura era un mesomeme, y avanzaba hacia ellos saliendo del agua y exponiendo su gran boca y tenazas. Phoenix se volvió y comenzó a disparar flechas que quedaban clavadas en el caparazón pero no causaban gran daño. Un resplandor azulado provenía de la Chica Aguada quien lentamente transformaba su piel en hielo, mientras Manos de Fuego lanzaba llamaradas hacia la criatura. Una tenaza avanzó hacia Aguada pero su piel ahora helada logró desviar el ataque. Phoenix apuntó a la boca de la criatura y logró acertar con una flecha en la garganta. Las llamas alrededor de Manos de Fuego cambiaron de color, de un naranja rojizo a un amarillo intenso, y fue cuando lanzó una llamarada avasallante justo a los ojos de la criatura. El mesomeme, aterrorizado por estas criaturas mortales, retrocedió hacia el agua y desapareció en las profundidades de las catacumbas inundadas.

Los aventureros recobraron el aliento y continuaron adentrándose en el mundo subterráneo. Al poco tiempo, llegaron a un lugar que parecía estar resguardado por varios bandidos. No querían ser vistos, pero necesitaban saber quién habitaba allí.

El Chico Manos de Fuego ideó la manera de distraer a los guardias a la entrada usando una muñeca y un poco de nanohechicería para hacerla flotar y cambiar de colores. La envió flotando hacia los guardias quienes miraban absortos sin saber qué hacer o decir. Mientras tanto Phoenix se deslizó tras ellos, logrando llegar hasta donde se encontraba la líder del grupo de bandidos.

Phoenix se encontraba ahora en las habitaciones principales. Por fin vio a la líder quien se encontraba durmiendo sobre una gran cama al mejor estilo de las mil y una noches. Phoenix sólo quería algún indicio de su identidad. Registraba la habitación lo más rápido que podía pero no fue lo suficientemente cauta. Al buscar las pruebas de que había encontrado realmente a la líder, despertó a Everah quien rápidamente alcanzó su gran hacha que irradiaba electricidad y estaba lista para la lucha. Hubo un enfrentamiento entre Everah y Phoenix, y los otros aventureros decidieron irrumpir para rescatar a Phoenix. El nano entró lanzando ráfagas de fuego que incineraron a los guardias y la iso entró en las habitaciones blandiendo su látigo contra Everah.

La líder de los bandidos luchaba fieramente mientras más refuerzos llegaban por el pasillo de entrada rodeando a los aventureros. Everah detuvo la pelea al ver que tenía clara ventaja sobre los aventureros y preguntó ¿Quiénes son ustedes y qué hacen aquí? La Chica Aguada respondió torpemente ¡Venimos en nombre de la ley! Lo cual desató la furia de Everah nuevamente al creer que los aventureros realmente eran agentes del Prego de Sincros. Everah, mientras blandía su gran hacha electrificada, les dijo ¡Ustedes sirven al corrupto Prego de Sincros, nosotros somos los que tratamos de salvar la ciudad!.

Al finalizar estas palabras, se oye un estruendo justo fuera de la guarida desde las oscuras catacumbas. Un grupo de agentes de la guardia real se acercaba luchando contra los bandidos que habían llegado a socorrer a su líder.

Cinco gladios bien armados venían abriéndose paso, aniquilando con facilidad a los bandidos quienes lucían indefensos ante tal fuerza. Tras ellos se acercaba una atemorizante figura. Un nano uniformado levitaba con las manos extendidas al frente, chisporroteando cargadas de electricidad.

Everah se dirigió a los aventureros y dijo: ¡Ustedes deben ayudarnos! ¡Los agentes no se detendrán hasta que estemos todos muertos!

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